¿Cómo hago para decirte adiós, si te tengo tan metido en el corazón, si no hay un solo día en el que no te piense, no te extrañe, no te imagine?
Hoy el destino se decidió a escucharme y te sacó de mi camino para siempre, y yo me arrepiento de haberlo pedido tantas veces, de haber creído que iba a ser más fácil si ya no te veía.
Ahora solo queda esperar que ese mismo destino que nos separo nos vuelva a juntar, porque lo que tiene que ser será... y estoy convencida de que esto será.
Habrá que esperar que la casualidad o causalidad nos ponga a los dos en el mismo camino, en el mismo momento, con las misma ganas.
Mejor que decirte adiós va a ser decirte hasta luego...